lunes, 12 de diciembre de 2011

El Nacimiento de Tiribailes


Este blog empezó en mi primer embarazo... y lo retomé con el nacimiento de mi segundo hijo... Así que hay una laguna bastante grande (y muy importante) de mi vida.
Os dejo, pues, el relato del nacimiento de Tiribailes... espero que lo disfruteis tanto como nosotros!!

"Ahora
todo me parece un sueño, me parece que todo lo vivido no es mío, sino una serie
de imágenes que se han grabado en mi cerebro por pura casualidad…

Miro
a Tiribailes, está con su padre, mirándole, observándole, estudiándole… parece que
dijera: “te conozco, tu has estado aquí, a mi lado, todo este tiempo…”

Me
miro a mi misma y me encanta saberme animal, saberme mamífera…

Voy
a tratar de ordenar las imágenes, los pensamientos, los sentimientos…

EL
VIAJE ALUCINANTE DE TIRIBAILES (12-JUNIO-2009)

Tiribailes
fue un niño muy deseado. Sabíamos su nombre mucho antes siquiera de empezar a
buscarlo.
Mi
primer embarazo, mis primeros hijos, eran gemelos. Y se fueron a las 9 semanas.
Dejaron la cama calentita a su hermano , que se agarró como agarra ahora mi
pelo, con una fuerza maravillosa.

Fue
un embarazo estupendo, quitando las típicas y caprichosas necesidades del
cuerpo: hacer pis cada 5 minutos, que tu estómago sólo te pida lácteos durante
el primer mes y que tu cuerpo te pida tomate natural cuando tú eras de la liga
anti-tomate, que tus pies se hinchen cual elefanta, te enfadas cada vez que vas
al ginecólogo y mencionan tu subida de peso… menudencias. Yo pasé 9 meses
maravillosos (aclaro que he estado de baja desde el primer día de embarazo,
suerte que tiene una en su curro, y que eso, ayuda)… 9 meses disfrutando
devorando información, conociendo a gente estupenda, compartiendo todo esto con
M. y sobretodo, sobretodo, mirándome por dentro.

Quería
que Tiribailes naciese en casa, quería estar en mi guarida, quería saberme animal,
quería saberme mamífera…

Hicimos
la “preparación al parto” con Génesis, en Madrid. Sólo tengo palabras buenas…


Aguanta, Tiribailes
aguanta…

En
la semana 35 empiezo a notar alguna
contracción. No eran como las de siempre. Además había expulsado parte del
tapón mucoso… Era demasiado pronto
(debía llegar a la 37 para poder parir en casa) y me puse un poco nerviosa…
“Aguanta Tiribailes, aguanta”.


Llamé
a Jero (una de mis comadronas) para informarle y esa misma tarde estaba en su
consulta. Conclusión: dilatación de 1 cm y cuello medio borrado. Me toca estar
tranquilita unos días, al menos hasta pasar la fecha en la que pueda parir en
casa.

Aguanta,
Tiribailes, aguanta.

Así
que comenzamos nuestro diálogo diario: buenos días Tiri, que bien que hayas aguantado,
ya estamos en la fecha de poder nacer en casa, pero si esperas hasta el fin de
semana, mejor, así acabo el curso de Doulas, que sólo queda un módulo… y como
aguantaba, le decía… pues si te parece bien, aguanta ahora que acaba de
fallecer el abuelo y así podemos estar con la familia… y aguantaba… y ya
puestos querido mío, aguanta hasta este fin de semana que es el curso de Michel
Odent… y aguantó! (El domingo, en el curso de Michel Odent expulsé de nuevo
tapón mucoso, y nosotras nos reíamos diciendo que me iba a poner de parto y que
al Sr.Odent no le quedaba más remedio que ser el padrino).

Así
llegamos a la noche del 11 de Junio, tomando unas cañitas con unas amigas en
Lavapiés… me entra un ataque de sueño… las 12 de noche, amigas, me voy a dormir.
(Qué ilusa…)

Bajando
por la cuesta noto una contracción, una culebrilla que se mueve. No termino de darle importancia aunque
llegando al portal noto otra. Cuando llego a casa, decido no decirle nada a
M, ¿y si me ocurre como a otras muchas mujeres y me tiro con contracciones
dos días? Mejor dejarlo estar… me voy a la cama.

A
los pocos minutos me levanto, me noto extraña… la excusa perfecta para darme
uno de mis baños. Otra contracción, sangro un poco, me río por dentro… mejor me
cojo el móvil y así voy viendo cada cuanto son.

Me
desnudo, desde que me quedé embarazada me encanta ir sin ropa… abro la ventana
del baño, entra la noche… me meto en la bañera… me relajo… cuento las
contracciones. Cada 9 minutos, cada 8, cada 7… así hasta cada 5… me sigo
riendo, sé que esto no va a parar… creo que es hora de llamar a M.

Trato
se salir de la bañera, pero cada vez que lo intento llega otra contracción… me
entra un ataque de risa… ¿Qué hago? ¿Me pongo a chillar llamando a M?
Jajaja… acabo de ver el móvil, esa es la solución, llamaré a M por
teléfono, aunque se encuentre sólo a unos metros del baño… imaginad el susto
que se llevó!

Son
las 3:30 de la madrugada, M llega al baño con cara de sueño, le paso los
materiales: teléfono móvil, rotulador y sobre del banco dónde estoy apuntando
las contracciones… él, mientras tanto, va haciéndose a la idea de que no vuelve
a la cama.

Cada
5 minutos, cada 5, cada 4, cada 5, cada 4 cada 4 cada 3 … a las 4:15 llamamos a
Jero, mi matrona. Habla M, le cuenta… le pide que le pase conmigo… esto me
lo sé, quiere escuchar mi voz, saber cómo me encuentro… (que bonita profesión,
escuchar para saber cómo se encuentra una mujer, palpar la tripa para saber la
posición del bebé). Me pongo al teléfono, sé lo que me va a decir: “te escucho
tranquila… llámame cuando creas que debo ir”. Estoy tranquila, tal vez
demasiado… las drogas que tan sabiamente produce mi cuerpo empiezan a hacer
efecto… me encanta… quiero dejarme ir pero antes debo cerrar unos asuntos.

Llamo
a Ali, la amiga que había elegido para acompañarnos, para darle el relevo a
M si hiciese falta, para hacer fotos si me notaba bien y sobretodo, para
entender mis señales… Son las 4:30, hacía tres horas que me había despedido de
ella en Lavapiés… “Ali, ¿Qué haces?” “Pues aquí, esperando que ocurra algo para
no meterme en la cama” “Pues vente pacá que Tiribailes está llegando”

M
llama a su hermano y padrino de Tiribailes… él también había sido elegido para
acompañarnos… tenía 4 horas y media de viaje porque vive en los Pirineos…
siendo primeriza seguro que le daba tiempo… M había colocado ya el colchón
grande en el suelo del salón, y ahí estaba yo esperándole cuando me confirmó
que todas las llamadas estaban hechas… ya me puedo dejar ir… rompo aguas en ese
instante… me río… vamos corriendo al baño para ver el color de las aguas. Como
estaba manchando en cada contracción me había puesto una compresa la cual había
absorbido casi todo el líquido amniótico, que era claro.

A
partir de este momento no recuerdo nada… hay imágenes difusas… M llama a
Jero y le cuenta las novedades… yo llevo ya unas cuantas contracciones después
de haberse roto la bolsa… y en todas ellas mi cuerpo está empujando… yo no
entiendo nada… ¿no se supone que lo del pujo involuntario viene mucho más
tarde?. Recuerdo que se lo pregunto a Jero por teléfono: “Jero, ya estoy
empujando, bueno yo no hago nada, es mi cuerpo el que empuja… ¿es eso normal?”
y su maravillosa respuesta: “Todo lo que te ocurra es normal, muy pocas veces
hemos dejado que el cuerpo de la mujer actúe sólo”


Recuerdo
que Jero y Ali ya están aquí, no recuerdo como han llegado. Jero le pide a Ali
aceite de oliva, imagino que para hacerme un tacto… Ali trae una botella de
aceite usado… yo me río y trato de explicarle dónde está el aceite limpio, pero
me cuesta.
Me
recuerdo vomitando desde el váter al suelo. Me recuerdo de nuevo en la bañera,
M me moja las partes de mi cuerpo que no están en contacto con el agua.
Recuerdo cagarme en cada contracción. Recuerdo moverme con los ojos cerrados.
Me agacho. Subo una pierna. Recuerdo agarrarme a M, que esperaba sentado
en el bidet a que llegase otra contracción y ponerse en pié como un resorte
para que yo pudiera agarrarme a su cintura y dejar que la contracción pasara
por mi. Recuerdo morderle en la tripa… (en la siguiente contracción ya había
una toalla puesta estratégicamente). Recuerdo estar los dos sólos en el baño.
Recuerdo el paso a la respiración-soplido que sale desde lo más hondo… yo me
había imaginado soltando ese grito animal que sale de las entrañas como muchas
habían descrito… pero no, yo respiraba más bien como una leona marina (aclaro
que no he tenido el gusto de conocer a ninguna ni saber como respiran).

Recuerdo
pasar mucho tiempo en el váter, tocarme con los dedos la vagina y el periné,
recuerdo la sensación húmeda y ligeramente pegajosa en mis dedos, saber qué eso
que tocaba era la cabeza de tiribailes… Y todo esto…tan difuso…

Recuerdo
que Jero entra en el baño y que le dice en voz bajita a M que notaba que
mi respiración era distinta y que le gustaría ver cómo va todo. Recuerdo que me
toca despacito y yo me siento en el escalón del baño…contracción…Jero espera
tranquila, y después, muy cariñosa me mira y me toca… 9 centímetros. Son las
nueve de la mañana. Tiribailes está en las puertas. Desconecto de nuevo.
Me recuerdo
de rodillas apoyada en la bañera, recuerdo tocarme la abertura, subir una
pierna, bajarla… jugar con el movimiento de mi espalda. Recuerdo a Jero
poniendo una toalla en el borde de la bañera para que apoyara la cabeza. Recuerdo
un circulo de fuego, en cada contracción mi cuerpo cambia el empuje…ahora sé
que no queda nada… las contracciones vienen en oleadas de tres, yo sigo
respirando como una leona marina… otra oleada, si no es en esta me muero, me
voy a partir… no! , esto quiere decir que Tiribailes ya está aquí, sólo queda un
poquito más… siguiente oleada, su cabeza ha salido…siento que todo se relaja…
sé lo que viene ahora, saldrán sus hombros y su cuerpo detrás de ellos
rebosando líquidos, lo podré coger, abrazar, oler… mirar…



Jero
me lo ha puesto debajo, entre mis piernas… yo lo cojo, me siento en el suelo
sobre unas toallas… le miro…
Sólo
estamos él y yo… recuerdo que pienso o digo algo sobre que él sabía el
camino, que yo en realidad no había hecho nada… no recuerdo haber tenido dolor,
no recuerdo haber tenido miedo.

Ya
está aquí, húmedo entre mis brazos… demostrando al mundo entero lo que ya
sabíamos: que el bebé nace cuando tiene que nacer, que sabe perfectamente lo
que tiene que hacer… que si a su madre la dejan tranquila, si confían en ella,
en su animalidad… nada tiene por qué salir mal. Demostrando lo que ya sabían
nuestras abuelas y sus abuelas: que no hacen falta cortes, ni goteros, ni
potros, ni básculas frías y duras, ni aspiraciones, ni pinchazos, ni drogas,
ni… Tengo ganas de salir a la ventana y
chillar a los 4 vientos: Tiribailes ha nacido en casa, el parto es mío, y suyo y de
todas las mujeres que saben que se puede!!

Estamos
en el salón… Acaba de llagar Pichi, mi cuñado y padrino de Tiri… media hora
tarde… pobrecito, nadie imaginaba un parto tan rápido… M corta el cordón a
los 20 minutos, cuando ya ha dejado de latir… la placenta tarda 2 horas y
media… dos horas y media en las que yo me había olvidado de la placenta, 2
horas y media sangrando con cada contracción… a mi todo me daba igual… Jero me
decía que la visualizase, que si no salía pronto tendríamos que ir al hospital…
la placenta salió, enorme e intacta y Jero me puso una vía de oxitocina (creo)
para que el útero volviese cuanto antes a su sitio… recuerdo un rato de
malestar, como dolores de regla… y un vaso de zumo de frutas con placenta… qué
rico me supo…

Después
Jero me trajo la placenta y yo jugaba con ella mientras me explicaba qué era
cada parte…
Hacía
un calor insoportable. Taparon las
ventanas del salón para que no entrase el sol… y así nos tiramos tres días, en
nuestra guarida, compartiendo el regalito con las personas elegidas… pasados 5
meses todavía tengo la sensación de estar en mi guarida.

Tiribailes
pesó 3 kilos 100 gramos. No sabemos lo que midió. Tardó 12 horas en agarrarse
bien a la teta, y ahora no la suelta. Es la mejor de las sensaciones…


Hasta
aquí la primera etapa del viaje de tiribailes… el resto de etapas será él quien las
vaya escribiendo en su propio cuaderno de vida.

Quiero
dedicar estas páginas a nuestras familias, que nos apoyaron desde el principio.
También a nuestros amigos, los que confiaban y los que no. A Génesis por darnos
sabiduría y cariño. A Ali,a Jero y a Pichi, por recibir a Tiribailes con tanto amor…
a nuestras madres que nos parieron… a todas las mujeres de la historia por
enseñarme que se puede parir sin drogas…a mis hermanos del alma: Ana y Dani,
por estar a mi lado a pesar de la distancia. .. a mi querido M, por
acompañarme en mis maravillosas “locuras”, por haberme hecho madre… a nuestros
gemelos por enseñarnos a decir adiós… Pero sobretodo, estas páginas se las
dedico a las mujeres de El Parto Es Nuestro, porque luchan día a día para que
partos como el mío sean una realidad, para que las mujeres tomemos el poder que
se nos ha robado… el poder de parir. Porque me emocioné hasta el infinito
cuando me senté al ordenador y os escribí: “El parto ha sido mío”… porque este
parto también ha sido vuestro."

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Cómo es que no has traído un carrito?


Con esta frase fabulosa me ha "acogido" la médico de la mutua esta mañana cuando he entrado en su consulta. Lo que no sabía esta buena mujer es que llevaba hora y media esperando, muerta de calor, con un bebé de casi tres meses, muerto de calor también. Lo que no sabía es que había madrugado lo que nunca para comerme 1 hora y cuarto de tren más veinte minutos a paso ligero Ar! para llegar a esa consulta. Tampoco sabía esta buena señora que acababa de decirle a una enfermera que no necesitaba una sala especial para dar la teta y que no me importaba darla delante de varios pares de ojos masculinos.
Así que cuando me ve entrar y se me queda mirando para acto seguido preguntarme ¿no has traído un carrito? ha debido flipar con el humo que salía de mis orejas.
- No he traído carrito, porque no tengo carrito.
- ¿y cómo quieres que te valore si me traes al niño y lo tienes encima? Con un carrito lo podrías dejar ahí...
- Me puedes valorar con el niño encima, o lo puedo dejar en la camilla si es necesario.
- Lo podías haber dejado con alguien.
- No tengo a nadie con quien dejarlo, además toma teta, así que...
Así que me saqué la teta y la dejé con la palabra en la boca.
Ya está bien de que los niños sean un estorbo. Si durante mi baja maternal me hacen recorrerme 50 km en transporte público (y a gambín) para acudir a su consulta, lo menos que pueden pensar es que me voy a traer a mi hijo, vamos digo yo...
¿y qué interés tiene esta buena mujer en que tenga un carrito? ¿va a ser ella la que lo suba y lo baje por los cercanías de la capital? ¿va a subirlo ella, con el bebé, un niño de dos años y medio y dos perras correteando entre sus piernas los 22 escalones que hay hasta llegar a mi puerta? ¿Va a conducirlo ella por las pésimas aceras de mi pueblo o sorteando las mil y una obras de Madrid?
Pues no, querida, yo mejor me meto a mi Pequelito en el fular y salga el sol por Antequera.
Acabo de caer cual House: esta mujer lo que apuntaba en su ordenador era: "Si la trabajadora se queja de dolor de espalda: NO LA CREAN. La usuaria portea a su bebé en un trozo de tela. Indicaciones: QUE SE COMPRE UN CARRITO.


martes, 29 de noviembre de 2011

BEBÉS Y TETA? PROHIBIDO.


Pues andaba yo ya medio enfadada con la directora de la guardería donde guardo a Tiribailes. Pero con esto que os voy a contar ya le he hecho una cruz. A tiempo estamos de parlamentar y que se la quite, pero bueno...
Os cuento: Reunión de padres con las profes de 2-3 años. Nos dan la circular. "Los niños no pueden acudir a la reunión". Primero me jode, pero después entiendo que 22 niños hartos de su jornada, tirando de ti para que vayas a ver los cuentos, no es un buen caldo de cultivo para una reunión seria.
Así que voy toda contenta (no os voy a negar que me hace mucha ilusión la primera de las mil y una reuniones que tendré a lo largo de la vida escolar de Tiribailes) caminando por el pasillo, con mi bebé a la teta y hablando con Tiribailes cuando me topo con esta mujer.
- Antoña- digo señalando a Pequelito y toda sonrisas- la entrada de bebés como éste si está permitida en la reunión, no? (Os juro que pensaba que me iba a decir que CLARO)
- No. Si todas venís con los bebés, imagínate la que se arma.
Y yo, gilipollas de mi, agaché las orejas y me retiré.
No luché, no guerreé, simplemente me quedé con cara de gilipollas...
¿Por qué le pregunté, vamosaver?
¿Por qué no me quedé calladita y acudí como una buena madre a la primera de las mil y una reuniones de Tiribailes con mi Pequelito a cuestas como corresponde a una madre y a un bebé de tres meses? Pues por eso, porque soy un poco gilipollas... así que me quedé sin reunión.
De nuevo los bebés (y las madres que lo cargan por ende) son "material incómodo"... algo que es mejor evitar...
Prefiero no creer que ella piensa que todos los bebés de esta edad lloran y molestan porque es lo que ve a diario en su guardería... se ve que no sabe el superpower de la teta, que todo lo cura... y si no es así, una es lo suficientemente inteligente para saber que molesta y salir del aula...
Pendiente estoy de coger a las profes que estuvieron en la reunión y preguntarles de buen rollo si a ellas les molestaría... si me dicen que si, y me lo fundamentan, pase... pero si me dicen que no, desearía quitarme esta cara de gilipollas e ir a hablar con esta mujer explicarle que para mi es importante estar en las reuniones y que también es muy importante darle la teta a Pequelito. A ver por dónde me sale...
Y por si esto fuera poco el otro día llegó Tiribailes a casa con un regalo que les habían hecho a todos los niños en la guarde: 2 packs de comida preparada (puré de pavo y zahahoria) de una conocida marca de comida... Como diría mi querido compadre, me entró Satán... casi me salían espumarajos por la boca... ¿van a utilizar a estos pequeños como dardo publicitario? Por el amor de Dios, en una guardería pública!!
¿Es que no nos libraremos nunca de esta inducción brutal al consumismo?
Aquí lo dejo, pendiente de devolver tan sublimes productos (¿de verdad algún niño es capaz de tragarse soberana bazofia?) a la guardería y pedir respetuosamente que no vulevan a mandarnos nada... bueno, si son productos de la huerta, los aceptaremos con mucho gusto!

lunes, 28 de noviembre de 2011

EL JUEGO DE LA VERDAD


Ayer, como casi todos los domingos por la tarde-noche, M. se fué a jugar al futbol... ( Por qué, por qué, los domingos por el futbol me abandonas, no te importa que me queda en casa soooola... léase con tonillo de canción). Así que me quedé con mis chicos, a los que llamaré Tiribailes y Pequelito, por orden de llegada.
El tema del baño es siempre un buen recurso para tener a Tiribailes entretenido y alejado de la teta que a estas horas reclama Pequelito con más asiduidad. Pues en esas me hayaba, sentada en el w.c (cerrado) con la teta fuera, con ese acaloramiento genuino de los baños infantiles observando los juegos de Tiribailes que consistían en tirar los juguetes hacia arriba y disfrutar del chapoteo al caer.
De pronto elige a dos muñequitos: un caballo y un cerdo. Cada uno en una mano, dispuesto a escenificar un diálogo.
-Hola Mamá.
-Hola Hijo.
-Yo a cole (yo en el cole)
-Yo a casa (yo en casa)
-muack, muack, muack.
Algo dentro de mi se rompió. Ahora entendía esto de que es a través de los juegos donde los niños muestran su realidad... Tiribailes estaba escenificando lo que es ahora su vida ( y si, sospecho que yo era el cerdo). El tema de la separación ha sido muy duro para los dos. Él en la guarde y yo en casa. Estaba jugando al juego de la verdad!! Y lo mejor de todo es que nos dabamos muchos besos. Bravo! Tenía mis dudas de su adaptación a este nuevo cambio y sus juegos me han demostrado que todo está en orden...
Cambio a Pequelito de teta y me entra un ataque de risa pensando en qué observará su profe en la guarde: ¿escenificará a sus padres haciendose arrumacos? ¿escenificará una escena de cama de 5, perrita incluida? ¿a su mamá dando dos tetas a la vez? ¿habrán llamado a la Psicopedagoga para que le analice?
Ahí queda esto y mi feflexión de la teta de hoy: observemos los juegos de nuestros hijos, pues aprenderemos qué es lo que está pasando en sus vidas...

domingo, 27 de noviembre de 2011

Retomando con un nuevo título. REFLEXIONES DE LA TETA (Despiestes y Franquezas del día a día)


Aunque parezca mentira, dos años y medio después retomo este blog. Y aunque parezca increíble, no me acordaba de su existencia... ¿cómo es posible? ¿Qué mecanismo en mi cerebro hizo que lo olvidase?
Yo, dicharachera donde las haya, con un nuevo de bebé de dos meses y un humanoide de 2 años y medio, me propongo escribir un blog. Es en los momentos de teta donde hago balance, donde mis reflexiones son más mías... y me surge el deseo de escribirlas para que no se olviden.
¿Qué no se olviden? ¿y qué te crees que pensabas cuando creaste tu primer blog estando embarazada? Que escribirías para no olvidar lo que estabas viviendo... ¿y de qué sirve si después se te olvida hasta que habías creado un blog?
Lástima que nadie estuvo ahí para ver mi cara de alucinada cuando quiero crear un blog y me dice que ya hay uno adscrito a mi cuenta de correo... ¿qué? ¿qué tipo de piratilla osa usar mi correo para crear un blog? Pues la Polilla Piratilla, yo misma, que del subidón de hormonas del primer parto, se ve que junto con la placenta, se me fue parte del cerebro...
Bueno, pues tras esta extraña primera "nueva" entrada, lo dejo... revoloteando en mi cabeza la idea de hacerme las pruebas precoces de Alzehimer (si es que tal cosa existe)... va sin coña, que mi abuela materna vivió muchos años acompañada de esa enfermedad, osea que siendo hereditaria (lo es, no?), tengo muchas papeletas...

domingo, 24 de mayo de 2009

EN LA RECTA FINAL (4)


Así es... de pronto, mediada la semana 35 empiezo a notar contracciones... uhmm... ¿Qué tipo de contracciones serán?
No me pongo nerviosa... simplemente le pregunto a mi bebé... ¿quieres salir ya? ¿no es demasiado pronto?... aunque como buen hijo de tu madre... no te debe gustar esperar... nos queda apenas semana y media para poder nacer en casa... ¿aguantarás?

El tacto de mi querida comadrona nos revela que estamos empezando a dilatar, que el cuello del útero empieza a borrarse... aguanta mi pequeño...

Bueno, pues nos queda por delante una semana de reposo relativo, nada de paseos largos con la perrita, nada de aprovechar este solcito para calentar el cuerpo... nos quedamos en casa tranquilitos aunque seamos culos inquietos.

Ahora nos toca interiorizarnos, hacernos a la idea de que apenas nos quedan unos días, o semanas, para vernos las caras, pare re-conocernos... qué ganas.

¿Hacemos balance? Venga, allá vamos...

Ha sido un muy buen embarazo... apenas unos molestos ardores al principio y al final... nada que no se fuese con un buen trago de leche fría o una tónica, en su defecto.
He dormido como un lirón todo lo que he querido y más (la suerte de estar de baja desde el primer día... nunca sabré la suerte que he tenido... y la que me queda, que todavía nos quedan 9 meses de baja por delante... gracias a este trabajo de "riesgo"!)... no he sentido molestias en la cama, salvo tener que despertarme a hacer pis un par de veces por noche (una se acostumbra a no despertarse del todo, estoy practicando para cuando estés aquí y me toque darte el pecho)...

Tal vez lo más "molesto" de todo el embarazo es tener que ir al ginecólogo, sobretodo porque entre ellos (y créeme que hemos tenido a muchos distintos), no se ponen de acuerdo.
Está, por ejemplo, la que no te mira a la cara, que habla para el cuello de su camisa, que está obsesionada con el peso y que además te trata como una maestra de la vieja escuela... esa, sin duda era la peor... tu padre se asomaba a la puerta antes de que nos llamasen para entrar y si estaba ella, ya nos ibamos preparando mentalmente... cuando se enteró que no habiamos querido hacernos el triple screening me fulminó con la mirada: ¿y eso por qué? me preguntó mirandome por debajo de sus gafas... yo la miré... no podía creerme que no fuese capaz, ni siquiera un segundo de ponerse en la piel del otro, porque si fuese capaz habría entendido enseguida que saliese el resultado que saliese íbamos a seguir adelante...
Luego había otra, mucho más cercana, que curiosamente opinaba que mi peso estaba bien, me preguntaba mirandome a la cara cómo me encontraba y si tenía alguna duda.

Al principio de todo, me tocaron dos hombres... y he de reconocer, aunque me duele, que eran mucho más empáticos que ellas, que no se llevaban las manos a la cabeza cuando ponía sobre la mesa mi intención de un parto "natural" o un parto en casa... el primero de todos me dijo incluso que si mi embarazo era bueno, no veía por que no intentarlo... lástima que no volviese a verlo más... meses más tarde me lo encontré en las jornadas ENCA "nuevos retos en la atención al parto" organizado este año por El Parto Es Nuestro... ahí lo entendí todo... y deseé con todas mis fuerzas que todos los ginecolog@s y comadronas de España estuviesen en esa sala... soñar es gratis, sí, pero muy bonito.

Luego está el tema de las matronas de la SS.SS (y conste que estoy a favor 100% de una sanidad pública y de la calidad), pero me daba cuenta de que apenas estaban recicladas... éstas tampoco se ponían de acuerdo con el peso, una que si había engordado mucho, que me pusiese a dieta, otra en cambio, estuvo 10 minutos interesandose por lo que comía, y como consideró que mi dieta era sana, no le dió mayor importancia al tema del peso... otra, en cambio, sin haber llegado a sentarme en la silla me soltó un "te voy a poner a dieta baja en sal porque tienes los labios muy gordos"... y yo no podía más que reirme porque estos son los labios que dios me ha dado!

Así y todo, yo iba muy tranquila a las visitas porque tenía muy claro lo que quería y no quería... y eso es lo más importante... sabía a lo que me podía enfrentar, así que a veces les rebatía y otras veces lo dejaba estar...

Han sido 8 meses estupendos, hablando y paseando con tu padre, preparándonos con las maravillosas comadronas del parto en casa, tan tan sensibles que eran capaz de escuchar tu corazón con sólo pegar la oreja a mi barrigota, que sabían perfectamente cómo estabas colocado sin necesidad de ecografías, tan sólo acariciando mi tripa... que le han hecho muy partícipe a tu padre, enseñandole a leer mis necesidades y a hacerme un tacto...

Sé que ha sido un buen embarazo por la tranquilidad que he tenido, tantos meses de baja, no teniendo que lidiar con jefes ni transportes atestados, con el cansancio del final del día, con el sueño que de pronto te viene... he sido la embarazada menos estresada de madrid, y doy gracias por ello... largos paseos con la perrita reflexionando sobre el sentido de la vida, hablando contigo... sintiendome fuerte... y es que, lo que son las cosas... ¿cómo no voy a sentirme fuerte si ahora tengo 2 corazones latiendo dentro de mi, 4 brazos, 4 piernas... 4 pulmones (aunque los tuyos están aún sin utilizar)... ¿cómo no voy a sentirme bien si deseaba con todas mis ganas tenerte dentro de mi?

Desde aquí lo digo bien alto: estar embarazada es una de las sensaciones más placenteras que he tenido (algunas se que me odiarán por esto, jeje)... y espero que tu nacimiento también lo sea... si existe el parto orgásmico (que existe), voy a poner todo mi cerebro primitivo al servicio del placer... ya te contaré...

Hasta dentro de muy poco.

miércoles, 25 de marzo de 2009

HISTORIA DE UNA PÉRDIDA (3)

Como escribía en mi anterior entrada: "... hay gente
que prefiere esperar a pasar los 3 meses de rigor por si
"ocurre algo", es
decir, por si el embarazo se interrumpe... no era nuestro
caso, pasase lo
que pasase después, eramos la pareja más feliz de la tierra y
queríamos
compartir esa felicidad"

Y... sí, ocurrió ese algo, el embarazo se interrumpió, pero no quiero adelantarme...

Tengo mis dudas de por qué fue ese mes y no otro en el que me quedé embarazada, me explico: después de año y medio de intentarlo y no conseguirlo, convencí a M de coger un cachorrito. Tenía tanto amor para dar que necesitaba un pequeño ser para poder transmitírselo. También coincidió que llevaba 3 o 4 sesiones de acupuntura para ayudar a la fertilidad... ¿Cual de las dos cosas hizo que se "activase" el embarazo? ¿Acaso las dos? ¿acaso simplemente me tocaba? Nunca lo sabré, quiero creer que se combinaron todos los factores...

Como decía, éramos los más felices bajo el sol, M corrió a comprarme un ramo de flores, precioso, y los dos flotábamos por la casa pensando en los meses que venían por delante.

Un día, comiendo con mi padre, vi una pequeña mancha de algo parecido a sangre en mis bragas... yo sabía que eso no significaba nada, podía deberse a un montón de cosas, pero aún así, me acerqué a urgencias (cosas de primerizas). Después de 5 horas de espera, me hicieron una ecografía y esta vez, por suerte, dejaron pasar a M. Me explicaron lo que yo ya sabía, que no hay que preocuparse a no ser que el sangrado sea como una regla...

La ecografía nos deparaba otra gran sorpresa: "tengo que deciros que parece que vienen dos"... M y yo nos miramos riendo y dijimos a la vez "como si vienen cuatro" (tanto tiempo llevábamos esperando ese momento). Además la Fecha Probable de Parto (FPP) era el mismo día del cumpleaños de M... que ilusión.

Así que salimos del hospital más contentos que unas castañuelas... imagino que si uno se para a pensar fríamente, la noticia del embarazo doble puede resultar abrumadora... pero lo cierto es que nosotros no somos de "pensar fríamente" :). Lo único que me preocupaba era que queríamos parir en casa, y un parto gemelar es harto difícil que lo atiendan así... pero bueno, tenía 9 meses por delante para buscar una solución.

Unas semanas más tarde me tocaba cita con el Gine... ahora, en mi centro de especialidades, es el/la mism@ gine quien te hace las ecografías, y comprobaron que de los dos garbancitos, uno parecía que crecía más lento...

De nuevo, la información es poder. Como os comentaba, hacía años que leía todo lo que caía en mis manos sobre embarazos, partos y pospartos... sabía que es muy normal que un embarazo doble acabe en uno individual, que el cuerpo de la mujer considera el embarazo doble como un "fallo en matrix" y trata de solventarlo reabsorbiendo uno de los garbancitos... no voy a negar que nos pusimos muy tristes, que nos hacía mucha ilusión los dos garbancitos, pero lo cierto es que teníamos que alegrarnos por el otro, el más fuerte, el que quería quedarse con nosotros, y darle todo el amor del mundo desde ya.

El doctor concertó otra cita para dentro de 15 días para comprobar como se desarrollaba todo, para ver si el garbancito más pequeño tomaba energías o no...

Pues eso, 15 días de interiorismo, de hablarle a mi tripa, de darles ánimos a los dos... si uno se marchaba... ¿qué sentiría el otro?... hasta que llegó la fecha... entramos mi madre, M y yo a la consulta, todos a medio gas, tratando de serenarnos para lo que pudiesen decirnos.

Me subo al potrillo, el doctor me sonríe, le digo que venimos a comprobar que pasa con el garbancito 2... el vuelve a sonreír... yo me tranquilizo, una buena sonrisa de empatía tranquiliza a cualquiera... mueve el aparatito sobre mi tripa húmeda, lo mueve y lo mueve, suspira, noto que los poros de su cara empiezan a sudar... traga saliva, yo también, sé lo que va a decirme: "Parece que ninguno de los dos ha salido adelante... pero no puedo estar seguro del todo, lo siento... te voy a mandar a la clínica para que te hagan una ecografía Doppler... lo siento mucho"

A mi se me caían las lágrimas, no quería mirar a mi madre, no quería mirar a M... sólo quería meterme bajo un edredón y llorar y llorar... tanto tiempo de búsqueda y al final resulta que se han ido, no han podido, no han sabido, no han querido quedarse...

Salimos de la consulta como fantasmas, no quería mirar a las otras embarazadas, no quería que se asustasen y no quería sentir celos de ellas, tan gorditas, tan contentas... así que pedí que nos fuésemos a desayunar...

En la cafetería de al lado, una vez pedido el desayuno, me encontré con el doctor, que me miró con cara de "lo siento mucho"... nunca se me olvidará esa mirada... yo, por mi parte le miré diciéndole "gracias, gracias, gracias, lo siento también por ti, no debe ser nada fácil tener que dar ese tipo de noticias..."

Ya no recuerdo bien si fuimos ese mismo día o al siguiente a la clínica, se me borran los recuerdos, es lo que tiene nuestro cerebro... pero sí recuerdo lo mal que me trató el doctor de la ecografía Doppler. Se ve que tenía mucha prisa por irse y no contaba con mi visita, miró el informe y, sin mirarme a la cara, me soltó: "no se por qué has venido aquí, tendrías que estar en urgencias haciéndote un legrado"... yo, con lágrimas en los ojos y con una energía que no sabía que podía sacar le contesté: "El doctor me ha dicho que no está seguro, que me tengo que hacer una doppler, y si se fija en el informe dice: posible aborto gemelar"... así que suspirando, y sin mirarme ni un sólo momento a la cara, me manda a la otra sala, diciéndoles a mis acompañantes muy fríamente: no pueden entrar.

De nuevo estaba en el potrillo, desnuda de cintura para abajo, sintiendo la frialdad de ese aparato que te introducen en la vagina, sin una mirada, sin un atisbo de empatía... no dice nada, no comenta nada... cuando acaba me dice que me vista... yo, todavía tumbada le pregunto, pero no hay respuesta... me visto llorando, no se si porque sé lo que me va a decir o por las ganas de estamparle contra la pared, de cogerle por las solapas y decirle que más le valía haber estudiado mecánica...

Confirmado: aborto. Hay que ir a urgencias. Yo le pido su nombre. Él intuye que le va a caer una reclamación. Haberlo pensado antes. Sale pitando de su consulta.

Bajamos a urgencias. 7 horas esperando. No hay ginecólog@s disponibles. Yo me muero de hambre, de cansancio, de pena. Por fin nos dicen que mejor que volvamos mañana. Yo no tengo ni fuerzas para enfadarme.

Al día siguiente: legrado. La verdad es que me sentí muy bien tratada. No me dolía nada. Tuve la suerte de estar rodeada de mi gente, lo que me ayudó a empezar a elaborar mi duelo... Recordaba todas las historias de abortos que había leído, agradeciendo en silencio a todas esas mujeres que habían pasado por lo mismo y habían sacado las fuerzas para poder escribirlo como yo ahora lo estoy haciendo. Desde aquí vuelvo a agradecer a EPEN, a Superando un aborto... y a todas y cada una de las páginas de Internet que trabajan en esto... sé que sin todas esas historias no habría conseguido sobreponerme tan rápido.

Ahora estoy embarazada de nuevo (28 semanas). Me enteré a los 4 meses del legrado, justo el mismo día que me llegaba la carta de la clínica donde me informaban de los resultados del aborto (parece que no había una causa aparente, parece que eran dos niñas)... Así que una se queda pensando... que todos los cumpleaños de M celebraremos también el de esos dos hijos que no llegaron a nacer... que algún día le explicaremos a nuestro hijo (y los que vengan después) que en verdad tienen dos hermanos más, que están en el cielo de los niños... y lo más importante... que estas dos criaturas hicieron la prueba más grande de amor, que dejándonos, permitieron que este garbancito que crece ahora en mi, pudiese existir, y que nosotros, sus padres, también hemos superado esa gran prueba de amor, que permitiendo que se fueran en paz, hemos dejado hueco para este otro garbancito...

La vida es así de hermosa.

Aprovecho para copia una canción de Rosa Zaragoza... bonita donde las haya... Gracias a esta mujer, gracias, gracias, gracias...

La muerte cuando esperas vida


Te caes, mi ángel.
Vacía queda mi alma. La vida que esperé desalentada. Te vas tan pronto, hay leche para ti y todo mi cariño te aguardaba. Extiendo un manto de rosas y jazmines, te arropo en tu viaje por las nubes; te doy mis besos, te envío mis caricias en este viento tibio de la tarde.


Siempre estará tu recuerdo. No olvidaremos tu nombre. Aquí quedamos los tuyos con los ojos bien abiertos y la conciencia más fina para escuchar tu silencio y reconocer qué nos quieres decir.


Te doy las gracias por este corto tiempo tan mágico llevándote conmigo, por
tanta luz como has dejado en mi. Yo sé que continuas tu camino

Extiendo un manto...
Siempre estará tu recuerdo. No olvidaremos tu nombre. Aquí quedamos los tuyos con los ojos bien abiertos y la conciencia más fina para escuchar tu
silencio y reconocer qué nos quieres decir:
Quizá, que amémos la vida como
es, con todo el entusiasmo y la alegría.


Letra: Rosa Zaragoza Música: Mordekhai Zeira

(Continuará)